En resumen: El marketing para restaurantes es todo lo que hace que alguien con hambre y sin plan acabe sentado en una de tus mesas: la ficha de Google, los anuncios, Instagram, la web y lo que cuentan de ti. No se mide en likes; se mide en reservas, llamadas y gente que pide cómo llegar. En 40 restaurantes que gestionamos, durante trece semanas del verano de 2026, cada una de esas acciones costó 0,48 € de mediana en Google Ads, y el 87 % fueron peticiones de cómo llegar. Lo que de verdad cambia un local no es gastar más: es saber qué turnos están vacíos, poner el dinero ahí y mirar solo las cifras que importan. Esta guía explica por dónde empezar, qué se puede hacer gratis el primer mes, cuánto cuesta cuando se paga y cómo medirlo sin engañarse (ni dejar que te engañen).
Hay un momento, casi siempre un martes a las nueve y cuarto, en que miras la sala y te sale la cuenta sola: tantas mesas, tantos sueldos, tantas sillas haciendo de sillas. Y hay otro momento, el sábado a esa misma hora, en que no te da la vida, se acaba el pan y juras por tus muertos que el restaurante funciona de maravilla. Los dos restaurantes son el mismo (y la cocina también, aunque el sábado parezca que hay tres). El marketing para restaurantes va de la diferencia entre esos dos momentos: de llenar el martes sin regalar el sábado. Lo demás (el logo nuevo, los seguidores, el reel con la canción que suena en todas partes) está muy bien, pero no paga la nómina de la cocina.
Esta es la guía larga, con sillas para todos: escrita desde una agencia que solo trabaja con hostelería, con cifras de nuestras cuentas y la teoría justa, que la teoría no llena mesas. Si tienes prisa, salta a qué hacer gratis el primer mes. Si tienes un restaurante y un martes, sigue leyendo.
Qué es el marketing para restaurantes (y qué no es)
Marketing para restaurantes es conseguir que alguien con hambre y sin plan te elija a ti, y que vuelva. Ya está. Lo demás es literatura. Todo lo que ayude a eso cuenta: que tu ficha de Google diga la verdad sobre el horario (sí, también en festivos), que el anuncio salga a la hora en que la gente decide, que las fotos den ganas, que la web deje reservar en dos toques y que quien vino el jueves lo cuente el viernes.
Lo que no es: una colección de métricas que lucen mucho en una pantalla y no se sientan en ninguna silla. Las impresiones, el alcance, los seguidores y los «me gusta» no le pagan al del pescado. Pueden ser el principio de algo, igual que una sonrisa en la barra, pero no son el resultado. El resultado es una mesa ocupada que no se habría ocupado sola.
Tampoco es exactamente lo mismo que el marketing gastronómico en sentido amplio (marcas de producto, ferias, eventos con copa de bienvenida), aunque compartan herramientas. Aquí hablamos de locales con mesas, cocina y turnos: bares, restaurantes, grupos de hostelería (que unos llaman marketing para hostelería y otros marketing de restaurantes: es lo mismo con otra solapa). Y si has llegado buscando «cómo hacer marketing para un restaurante» esperando una lista de veinte ideas creativas, te contamos el final como quien destripa una peli: casi todas sobran. Lo que hace falta son cinco canales bien llevados y un calendario delante.
Antes de nada: calendario de servicio, horas muertas y margen por comensal
Ninguna campaña, ningún reel y ningún diseñador con gafas de pasta pueden arreglar un restaurante que no sabe qué días le faltan clientes. Por eso lo primero no es elegir canal. Lo primero es mirar tres cosas que ya tienes en casa, probablemente en un cajón.
1. El calendario de servicio
Ocho semanas de reservas hacia atrás, turno a turno. Marca los que se llenan solos y los que dan pena. Eso, y no un documento de cuarenta páginas, es tu plan de marketing para restaurantes, y cabe en una hoja. Escuece, pero orienta. A partir de ahí sabes si el problema son las cenas de martes y miércoles, los mediodías de invierno o el sábado del mes que viene. «Quiero más gente» no es un objetivo, es un deseo de cumpleaños; «las cenas de martes y miércoles», eso sí.
2. Las horas muertas (y las horas en que te buscan)
Las horas muertas de la sala y las horas en que la gente busca restaurante no coinciden, y ahí se pierde mucho dinero sin hacer ruido. En nuestras cuentas de Google Ads, un 11 % de las acciones (pedir cómo llegar, llamar, pulsar reservar) ocurre antes de las doce, un 31 % entre las doce y las cuatro, un 33 % entre las cuatro y las ocho y un 24 % de ocho a doce de la noche, con el pico entre las siete y las ocho de la tarde. La gente decide dónde cenar mientras tu local está cerrado, comprando cebollas o echándose la siesta, que también es un derecho. En uno de los restaurantes que llevamos, más de una de cada cuatro intenciones de reserva nacía entre las ocho y las doce de la mañana, con la persiana bajada. Apagar los anuncios «porque estamos cerrados» es una de las maneras más caras de ahorrar que conocemos.
Muestra: campañas de Google Ads de 40 restaurantes gestionados por BL Gastro, trece semanas del verano de 2026 (junio–agosto). «Acción» = pedir cómo llegar, llamar o pulsar reservar después de ver el anuncio. Son datos propios, no una media del sector.
3. Cuánto vale un comensal
Antes de gastar un euro en traer gente hay que saber qué deja cada persona que entra. Ticket medio menos lo que cuesta el producto y la gente que lo sirve: eso es lo que puedes permitirte pagar por un comensal nuevo sin que te tiemble el pulso. En un restaurante de barrio que llevamos, con una campaña encendida todo el año y contenido grabado en servicio real (sin actores ni ensaladas de atrezo), cada comensal que entra por los anuncios cuesta entre 0,50 y 1,75 €. Con ese dato delante, la pregunta de «cuánto invierto» se contesta sola: lo que haga falta para llenar los turnos elegidos mientras cada comensal siga saliendo a cuenta.

Los 5 canales que mueven reservas
Hay cientos de cosas que se pueden hacer, y alguien te las intentará vender todas. Hay cinco que, en hostelería, mueven mesas de verdad. Van por el orden en que suelen ir primero, que no es el orden en que suelen venderse.
Google Maps: la ficha de Google
Cuando alguien busca «dónde cenar» desde el móvil (con el estómago ya decidido y el plan sin decidir) lo que ve es un mapa con tres locales. Estar ahí, con el horario correcto, fotos reales, la carta enlazada y el botón de reservar funcionando, es el canal más barato que existe: porque es gratis y porque esa persona ya ha decidido salir a comer. Lo explicamos paso a paso en SEO para restaurantes. Un ejemplo: en Més de Vi, comparando septiembre de 2026 con el de 2025, bajaron las peticiones de cómo llegar (−10 %), las llamadas (−29 %) y los clics a la web (−17 %), y subieron las reservas hechas desde Google un 23 %. Tres de cuatro cifras para abajo y el negocio para arriba: la gente reserva donde le cuesta menos, y Google cada vez se lo pone más fácil sin salir del mapa.
Dos piezas de la ficha merecen capítulo aparte: las reseñas, que hay que responder todas, también la del señor que puntúa con una estrella porque llovía (lo contamos en cómo responder reseñas de Google de un restaurante), y la lista completa de lo que una ficha de Google de restaurante tiene que tener, punto por punto.
Google Ads: pagar por el martes, no por el sábado
Los anuncios de Google son el acelerador de la ficha: hacen que salgas arriba en el mapa y en la búsqueda cuando alguien busca restaurante en tu zona. Lo que distingue una campaña buena de una mala es a qué días y a qué horas va el dinero. Si se le deja a su aire, Google se va al sábado como un adolescente a la nevera, porque está ahí y es fácil; en nuestras cuentas, la acción entre semana cuesta un 9 % más que la de fin de semana, y es la única que llena una mesa que no se habría llenado sola. Por eso escribimos publicidad para restaurantes: por qué los martes se pueden llenar igual que los sábados. Para ver cifras y un informe real, con el nombre tapado pero los euros a la vista, está cuánto cuesta Google Ads para un restaurante; para el servicio, Google Ads para restaurantes. Los ejemplos de anuncios de restaurantes que funcionan tienen artículo propio.
Instagram y las redes: lo que pasa en la sala, no un catálogo
Instagram no trae reservas por sí solo, por mucho que te lo juren, pero decide muchas: es donde la gente mira «cómo es» antes de ir. Lo que funciona es lo que pasa de verdad en tu local, grabado en servicio real, no un anuncio disfrazado de reel con música de ascensor moderno. Lo explicamos en redes sociales para restaurantes, y el servicio completo (calendario, publicación, comunidad, contestar al que pregunta si hay opción sin gluten a las once de la noche) está en gestión de redes sociales para restaurantes. Las fotos y los vídeos son la materia prima de todo lo demás, también de la ficha y de los anuncios: ver fotografía gastronómica. Qué publicar en Instagram en 2026 y qué contar cuando ya has enseñado toda la carta tienen artículo propio.
La web: que se pueda reservar en dos toques
La web de un restaurante tiene un solo trabajo: convertir una visita en una reserva. Carta actualizada, horario, botón de reservar que funcione desde el móvil y que cargue antes de que a la persona le dé tiempo a cambiar de idea. No hace falta más, y casi siempre hay de menos (una carta en PDF de 2023 con el precio del vermut tachado a boli, por ejemplo). Lo que tiene que tener una web para restaurantes lo desarrollaremos en un artículo aparte.
El boca a boca: reseñas, prensa y la lista de clientes
El canal más antiguo del mundo (tu abuela ya lo usaba, y con bastante éxito) sigue siendo el que más mesas mueve, solo que ahora deja rastro: reseñas en Google, una crítica, un influencer que de verdad viene, un mensaje a quien ya estuvo. En una apertura que llevamos, tres semanas de dossier, sesión de fotos y relación directa con los medios dieron 18 menciones en prensa gastronómica, sin agencia de prensa externa ni canapés de más. Lo contamos en influencers gastronómicos, críticos y prensa. El correo y el WhatsApp a tu propia lista de clientes (email marketing para restaurantes) y la marca que hace que te recuerden (branding) son los dos radios que faltan por escribir en este bloque.
| Canal | Qué mueve | Cuándo va primero | Qué cuesta |
|---|---|---|---|
| Ficha de Google (Maps) | Cómo llegar, llamadas, reservas desde el mapa | Siempre. Es el suelo de todo lo demás | Tiempo. Es gratis |
| Google Ads | Más de lo mismo, en los días y horas que eliges | Cuando hay turnos concretos vacíos y la ficha ya está bien | Inversión aparte: la media de nuestros clientes está entre 350 y 600 € al mes |
| Instagram y redes | Que te elijan entre dos opciones; grupos y celebraciones | Cuando hay material propio y alguien que lo mantenga | Producción propia o servicio |
| Web | Reservas y pedidos sin intermediario | Cuando la carta y el botón de reservar ya existen y funcionan | Una vez, y mantenerla |
| Boca a boca (reseñas, prensa, lista propia) | Repetición y recomendación | Desde el primer día: responder reseñas y guardar contactos | Tiempo, y prensa en aperturas y cambios de carta |
Fíjate en que el orden no es «primero lo caro». Es primero lo que ya está decidido (la gente que busca dónde comer hoy, ahora, con hambre) y después lo que ayuda a decidir. Casi siempre se hace al revés, y casi siempre sale al revés.

Marketing para restaurantes gratis: qué hacer el primer mes
Si no hay presupuesto, hay trabajo. Y mira tú por dónde: lo que se puede hacer gratis es, además, lo que más pesa. Esta es la lista con la que empezamos nosotros con cualquier local, antes de que nadie saque la cartera.
Semana 1: la ficha de Google, de arriba abajo
Nombre tal cual está en la puerta, categoría principal correcta (no «restaurante» si eres una pizzería, que te estás haciendo el interesante), horario real con festivos, teléfono que alguien coge, dirección que lleve a la puerta, enlace a la carta y botón de reservar. Google explica de qué depende aparecer en los resultados locales: relevancia, distancia y notoriedad. La ficha completa es lo único de los tres que depende de ti al cien por cien, así que ahí es donde se empieza.
Semana 2: fotos que parezcan tu restaurante
Diez fotos hechas con el móvil en servicio real valen más que veinte de banco de imágenes, con su ensalada que no es tuya y su pareja que sonríe demasiado. La sala llena, tres platos que de verdad se piden, la fachada de día y de noche. Sube también la carta en texto, no solo en foto, para que Google la lea.
Semana 3: las reseñas, todas respondidas
Las que hay y las que lleguen, también la de la estrella por la lluvia. Google recomienda responder, y cualquiera que dude entre dos sitios lee lo que contestaste. Pídelas, sí, pero sin ofrecer nada a cambio, que las normas lo prohíben y además se nota desde la luna.
Semana 4: el calendario y la lista
Dibuja el calendario de servicio de las ocho semanas anteriores y elige dos huecos (dos, no siete). Empieza a guardar el contacto de quien reserva, con su permiso, y manda un mensaje al mes, corto y con algo real: el cambio de carta, el menú del jueves, que han llegado las setas. Y publica en Instagram lo que ya pasa en la sala, sin producción: con una publicación a la semana que no sea un anuncio ya vas por delante de media calle.
| Semana | Qué hacer | Cómo saber que está hecho |
|---|---|---|
| 1 | Ficha de Google completa: categoría, horario con festivos, teléfono, carta, botón de reservar | Buscas tu local desde otro móvil y todo es verdad |
| 2 | Diez fotos propias en servicio real y la carta en texto | La primera foto de la ficha es tuya, no de un cliente |
| 3 | Responder todas las reseñas y pedirlas sin recompensa | Cero reseñas sin respuesta en la ficha |
| 4 | Calendario de ocho semanas, dos huecos elegidos, lista de clientes, una publicación semanal | Sabes qué dos turnos vas a llenar y a quién avisar |
Lo que no está en la lista también dice algo: no hay logo nuevo, no hay sorteo de una cena para dos, no hay «campaña de lanzamiento» con globos. Eso viene después, si viene.
Cuánto cuesta el marketing para restaurantes
Depende de qué contrates, pero vamos a dar números, que para no darlos ya hay mucha gente. En BL Gastro el servicio empieza en 295 € + IVA al mes, con Google Ads o SEO local, y a partir de ahí se combinan el resto (redes, vídeo y foto, prensa, influencers, diseño, web). La inversión publicitaria va aparte y se decide contigo según el local y el objetivo: tenemos clientes que invierten desde 220 hasta 10.000 € al mes, pero la media está entre 350 y 600 € con resultados óptimos. Trabajamos a seis meses con salida al tercero si no funciona, y cada mes te decimos qué ha costado cada comensal que ha entrado, en euros y sin adjetivos.
¿Por qué seis meses y no «un mes de prueba»? Porque un restaurante tiene estaciones (y agosto, que es otra cosa), y porque las dos primeras semanas de cualquier campaña son de aprendizaje de la máquina, no de resultados: juzgarla ahí es como puntuar un guiso a los cinco minutos. En cómo elegir agencia de marketing para restaurantes contamos qué preguntar antes de firmar con nadie, nosotros incluidos. Y si prefieres hacerlo en casa, el coste es tu tiempo: la ficha, las reseñas y el calendario son horas, no euros.
Lo que no vale la pena pagar: packs de seguidores que nunca van a pedir un postre, «gestión de redes» que consiste en publicar fotos de banco de imágenes con una frase inspiradora, y campañas sin un informe que diga cuánta gente pidió cómo llegar, llamó o reservó. Si el informe habla de impresiones, pide otro informe. Si habla de «engagement», pide otra agencia.

Cómo medir: reservas, llamadas y cómo llegar (no impresiones)
Aquí es donde más se engaña la gente, a veces con ayuda profesional. Lo que importa, por este orden: reservas (las que registra la ficha de Google y las de tu web o tu sistema de reservas), llamadas, peticiones de cómo llegar y, bastante por detrás, clics a la web o a la carta. Las impresiones, el alcance y los seguidores no entran en la lista, por mucho que vengan en verde y con flechita hacia arriba.
Tres avisos que nos han costado aprender (y algún disgusto):
- No todo lo que el panel llama «conversión» es una persona. En nuestras cuentas, solo una de cada siete conversiones que reporta Google Ads es una acción real (cómo llegar, llamar, reservar); el resto son interacciones, que es una palabra muy bonita para «alguien tocó algo». Si tu informe dice «200 conversiones», pregunta cuántas son gente.
- Las cifras tardan en madurar. Una semana de «cómo llegar» leída al lunes siguiente puede crecer todavía un 25 % cinco días después. No decidas nada con una ventana de menos de una semana cerrada, por mucha prisa que tengas (y la tendrás).
- Lo de la ficha y lo de los anuncios no se suman. Google cuenta a la misma persona en los dos sitios. Mira la ficha como el suelo real (es lo que registra Google por sí mismo) y los anuncios como lo que se atribuyen; nunca presentes el total como la suma de ambos, que sale un número precioso y falso.
| Señal | Qué significa | Dónde se mira |
|---|---|---|
| Reservas | Mesas de verdad; la cifra que manda | Ficha de Google (reservas), tu sistema de reservas, la web |
| Llamadas | Intención alta, casi siempre reserva o pregunta de horario | Ficha de Google, informe de anuncios |
| Cómo llegar | Alguien va hacia tu puerta (o compara); la más abundante: 87 % de las acciones | Ficha de Google, informe de anuncios |
| Clics a la web o a la carta | Interés; útil para ver qué miran, no para contar comensales | Ficha de Google, Analytics |
| Impresiones, alcance, seguidores | Que te han visto. Nada más | En ningún informe que decida un presupuesto |
Y una regla que vale para todo: compara meses enteros con el mismo mes del año anterior, no con el mes anterior. Octubre no se parece a agosto en ningún restaurante del país, salvo que esté en la Luna.
Errores que vemos cada semana
Ocho, en orden de lo caros que salen. Todos los hemos visto este año y alguno lo hemos cometido nosotros, que no somos de piedra.
- Dejar que la publicidad se vaya al sábado. Es adonde va sola, porque es más barato. El sábado se llena igual.
- Apagar los anuncios cuando el local está cerrado. La gente decide por la mañana y a media tarde. Los anuncios tienen que estar cuando se decide, no cuando se come.
- Una ficha de Google que miente. Horario viejo, festivo sin marcar, teléfono que no coge nadie. Es el error más barato de arreglar y el que más gente deja en la puerta mirando el móvil.
- Bloquear «cerca de mí». En las campañas, quitar las búsquedas de «restaurante cerca de mí» para «ahorrar» elimina justo a la persona que está a dos calles con hambre. Nunca, en ningún idioma.
- Montar una campaña de mediodía sin comprobar que alguien busque mediodía. En un local de Barcelona que llevamos, dos meses de búsquedas de «menú del día», «almuerzo» y parecidas sumaron 116 impresiones: menos de dos al día. Si no hay demanda, el dinero compra lo que ya pasaba.
- Juzgar la semana el lunes siguiente. Las cifras maduran varios días; la decisión tomada con prisa suele ser justo la contraria de la buena.
- Un presupuesto diario topado todo el mes. Google puede gastar hasta el doble del presupuesto diario, pero no más de 30,4 veces al mes (lo explica en su página sobre el presupuesto diario medio). Si la campaña va topada desde el día 1, la última semana del mes se queda casi sin servir y parece que ha bajado la demanda. No ha bajado la demanda: se ha acabado el mes.
- Fotos de banco de imágenes. Se nota desde la luna. Y cuando el cliente llega y el local no se parece a la foto, la reseña lo cuenta.
Siguientes pasos: un artículo por canal
Esta guía es el mapa. Cada parada tiene (o tendrá) su artículo, escrito con el mismo criterio: lo que llena mesas, con cifras propias.
Estrategia y plan: plan de marketing para restaurantes · cómo elegir agencia de marketing para restaurantes · marketing digital para restaurantes (qué canal va primero y cuánto pide cada uno) · estrategias de marketing para restaurantes: las cinco que llenan mesas (no likes).
Redes sociales y contenido: redes sociales para restaurantes · gestión de redes sociales para restaurantes · Instagram para restaurantes: qué publicar (y qué no) · estrategia de contenidos en gastronomía: qué contar cuando ya has enseñado la carta.
Publicidad y Google Ads: publicidad para restaurantes · cuánto cuesta Google Ads para un restaurante · Google Ads para restaurantes · anuncios para restaurantes: 12 ejemplos que funcionan · email marketing para restaurantes: la newsletter que trae reservas.
SEO local, Google Maps y web: SEO para restaurantes · cómo responder reseñas de Google de un restaurante · web para restaurantes: lo que tiene que tener para que reserven · ficha de Google de un restaurante: la lista de comprobación completa · SEO local y Google Ads para restaurantes: el servicio, con resultados reales.
Marca, foto, vídeo y prensa: fotografía gastronómica · influencers gastronómicos, críticos y prensa · marketing gastronómico: qué es y qué no · en preparación: branding para restaurantes.
Preguntas frecuentes
Lo que nos preguntan antes de empezar
¿Cuánto cuesta el marketing para un restaurante?
En BL Gastro, desde 295 € + IVA al mes con Google Ads o SEO local, más la inversión publicitaria, que va aparte: la media de nuestros clientes está entre 350 y 600 € al mes. Hacerlo en casa cuesta tiempo: la ficha de Google, las reseñas y el calendario de servicio son gratis.
¿Por dónde empiezo si no tengo presupuesto?
Por la ficha de Google: categoría, horario real, fotos propias, carta enlazada y botón de reservar. Después, responder todas las reseñas y dibujar el calendario de servicio de las últimas ocho semanas para saber qué dos turnos quieres llenar. Todo eso cuesta cero euros y unas cuantas tardes.
¿Instagram o Google?
Google primero: ahí está la gente que ya ha decidido salir a comer y busca dónde. Instagram ayuda a que te elijan entre dos opciones y a llenar grupos y celebraciones, pero por sí solo rara vez trae la reserva del martes.
¿Cuánto tarda en notarse?
La ficha de Google, en semanas. Una campaña, entre dos y cuatro semanas en estabilizarse, y un trimestre para juzgarla con el calendario delante. Por eso trabajamos a seis meses, con salida al tercero si no funciona: un mes de prueba solo sirve para probar la paciencia.
¿Qué diferencia hay entre marketing para restaurantes y marketing gastronómico?
El marketing gastronómico abarca marcas de producto, ferias, editoriales y eventos. El marketing para restaurantes se centra en locales con mesas y turnos, y su medida son las reservas, las llamadas y la gente que pide cómo llegar. Lo primero cabe en una feria; lo segundo, en tu sala un martes.
¿Qué mido para saber si funciona?
Reservas, llamadas y peticiones de cómo llegar, comparando meses enteros con el mismo mes del año anterior. Las impresiones, el alcance y los seguidores no entran en la cuenta, y lo que registra la ficha no se suma a lo que atribuyen los anuncios.