En resumen: Un plan de marketing para un restaurante no empieza por el logo ni por Instagram: empieza por una hoja con los siete días de la semana y dos turnos, mediodía y noche, pintada con las reservas de las últimas ocho semanas. Verde si se llenó, amarillo si quedó a medias, rojo si daba pena. Ahí está lo que ningún panel de publicidad enseña: dónde falta gente. Después se eligen dos huecos, se decide qué decirle a esa gente, se ponen ahí el presupuesto y el contenido, y se revisa cada semana con festivos, ferias y congresos delante. Un dato ordena el resto: en 40 restaurantes que gestionamos, trece semanas del verano de 2026, un tercio de la gente decidió entre las cuatro y las ocho de la tarde, otro tercio entre las doce y las cuatro, un cuarto de ocho a doce de la noche y solo un 11 % antes del mediodía. Hay que llegar antes de esa hora.
Un plan de marketing para un restaurante suele empezar por lo divertido: el logo, el Instagram, el vídeo con música épica. Y suele acabar en un PDF de cuarenta páginas que no vuelve a abrir nadie, ni quien lo escribió. El nuestro empieza por algo bastante menos sexy: una hoja con siete columnas y dos filas. Los días de la semana, mediodía y noche. Porque antes de decidir cuánto gastar hay que saber qué turnos necesitan gente de verdad.
El calendario de servicio
Coge las reservas de las últimas ocho semanas y pinta cada turno como en el cole: verde si se llenó, amarillo si quedó a medias, rojo si daba pena verlo. Ya está, no tiene más ciencia. En diez minutos tienes delante lo que ningún panel de publicidad te va a enseñar jamás: dónde falta gente.

En este ejemplo, con colores inventados para la ocasión, las cenas de lunes, martes y domingo están en rojo. Ahí va el plan. El viernes y el sábado ya se apañan solos.

A qué hora decide la gente dónde va a comer
Esto lo hemos mirado en 40 restaurantes que gestionamos, durante trece semanas del verano de 2026: a qué hora la gente pide cómo llegar, llama o pulsa reservar después de ver un anuncio.
- Un tercio, entre las cuatro y las ocho de la tarde (33 %). La hora punta va de siete a nueve.
- Otro tercio, entre las doce y las cuatro (31 %), con el pico a la una.
- Un cuarto, de ocho a doce de la noche (24 %).
- Solo un 11 % antes del mediodía. A las nueve de la mañana nadie está pensando en tu arroz.
| Franja | Acciones | Pico | Qué publicar o anunciar antes |
|---|---|---|---|
| Antes de las 12 h | 11 % | — | Poco: nadie piensa en tu arroz a las nueve de la mañana |
| De 12 a 16 h | 31 % | Las 13 h | El menú de mediodía, a las once como tarde |
| De 16 a 20 h | 33 % | De 19 a 21 h | La cena: el plato, la terraza, la mesa que queda |
| De 20 a 24 h | 24 % | — | Lo que todavía se puede reservar esta noche |
Muestra: campañas de Google Ads de 40 restaurantes gestionados por BL Gastro, trece semanas del verano de 2026 (junio–agosto). «Acción» = pedir cómo llegar, llamar o pulsar reservar después de ver el anuncio. Son datos propios, no una media del sector.
Traducción: la cena se decide por la tarde y la comida, sobre la marcha (y con hambre, que es como se toman las grandes decisiones). Si publicas el menú a las diez de la noche, o tus anuncios solo salen cuando subes la persiana, llegas tarde a las dos.
Un aviso: es la hora en que la gente toca el anuncio, y depende también de a qué horas se enseña. Son cuentas nuestras y un solo verano.
El plan, en cinco pasos
1. Rellena el calendario con datos, no de memoria
De memoria, todos los martes fueron un desastre y todos los sábados, la gloria. Las reservas suelen contar otra película.
2. Elige dos huecos
Los dos turnos rojos que más duelen. Si eliges siete, no has elegido ninguno.
3. Decide qué le vas a decir a esa gente
A quien busca dónde comer un miércoles a mediodía no le hables del menú degustación de doce pases. Tiene cuarenta y cinco minutos y una reunión a las cuatro.
4. Pon ahí el presupuesto y el contenido
Los anuncios, programados para esos días y esas horas: lo explicamos en por qué los martes se pueden llenar igual que los sábados. Las publicaciones en redes, antes de la hora en que se decide, no después. El resto de canales, con su orden y lo que cuesta cada uno, en la guía de marketing para restaurantes.
5. Revísalo cada semana
Cada lunes cruzamos los resultados de la semana con lo que viene: festivos, fiestas, ferias y congresos. Lo que no ha funcionado se cambia esa misma semana, no cuando acaba el trimestre y ya no tiene arreglo.

El calendario del año
La semana es la mitad del plan. La otra mitad es el año: la temporada de terraza, las comidas de empresa de diciembre, la semana del congreso que llena los hoteles del barrio de gente con acreditación al cuello. Llevamos un calendario de eventos de la ciudad y lo cruzamos con cada local, porque el mismo jueves no vale lo mismo en febrero que en la semana de un gran congreso. Y qué canal encender primero para cada uno de esos huecos, con lo que pide cada uno en tiempo y dinero, está en marketing digital para restaurantes. Y las cinco estrategias que llenan esos huecos, por orden y con un caso real, en estrategias de marketing para restaurantes.
Preguntas frecuentes
Antes de hacer el plan
¿Cuánto debería gastar un restaurante en marketing?
Depende de cuántos turnos haya que llenar y de lo que deja cada mesa. Por eso el calendario va antes que el presupuesto, y no al revés.
¿Cada cuánto hay que revisar el plan?
Cada semana, lo que está en marcha. Cada temporada, los huecos que se han elegido.
¿Sirve para un restaurante que ya llena el fin de semana?
Es justo el caso: el plan no toca lo que ya funciona y se concentra en los turnos que no.
¿Puedo empezar sin agencia?
Claro. El calendario lo puedes hacer hoy mismo con tus reservas. Lo que suele faltar después es tiempo para mover la publicidad y el contenido cada semana.