En resumen: El marketing digital para restaurantes es lo que pasa entre que alguien tiene hambre y mira el móvil y que acaba sentado en tu mesa: la ficha de Google, la web, los anuncios, Instagram y el mensaje a quien ya vino. El orden importa más que el presupuesto: primero la ficha de Google (gratis), luego una web que deje reservar, después los anuncios, luego las redes y, al final, el correo o el WhatsApp a tu lista. En 40 restaurantes que gestionamos, cada acción que vino de un anuncio (pedir cómo llegar, llamar, reservar) costó 0,48 € de mediana en el verano de 2026, y la inversión media de nuestros clientes está entre 350 y 600 € al mes. Aquí va qué pide cada canal en tiempo y dinero, qué puede hacer tu equipo y cómo saber a los 90 días si funciona.
Todo el mundo tiene una opinión sobre el marketing digital de tu restaurante: el sobrino que «controla de Instagram», el comercial que llama los martes a las once (justo cuando entra el pescado) y el vecino al que le funcionó un sorteo. Y tú, con una sala a medio llenar un miércoles y la sensación de que deberías estar haciendo algo en internet, sin saber muy bien qué. Vamos a ordenarlo: no hay veinte cosas, hay cinco, y van en un orden concreto.
Qué entra en «marketing digital» para un restaurante (y qué sigue siendo analógico)
Marketing digital para restaurantes es todo lo que hace que alguien que está mirando el móvil con hambre te encuentre, te elija y reserve: la ficha de Google en el mapa, la web, los anuncios en Google y en Meta, Instagram y los mensajes a tu propia lista de clientes. Lo llaman también marketing online para restaurantes o, si quieren sonar finos, marketing digital gastronómico: es lo mismo con otro perfume.
Lo que sigue siendo analógico, y pesa más que todo lo anterior junto: lo que pasa de la puerta para dentro. Lo digital no arregla una carta que no apetece ni un camarero con prisa; lo que hace es que la gente llegue hasta la puerta los días que te hace falta. El mapa completo está en nuestra guía de marketing para restaurantes; este artículo va de algo más concreto: por dónde empezar y cuánto cuesta cada paso.
El orden recomendado: Maps, web que reserva, Ads, redes y email
Casi todo el mundo empieza por el final (las redes) o por lo caro (los anuncios) y se salta lo gratis. Nosotros vamos siempre en este orden:
1. La ficha de Google (Maps)
Cuando alguien busca «dónde cenar» ve un mapa con tres locales. Si no estás ahí con el horario bien, fotos tuyas y el botón de reservar funcionando, lo demás da igual. Es gratis y es el suelo de todo: en nuestras cuentas, el 87 % de las acciones que vienen de un anuncio son peticiones de cómo llegar, y van a parar a la ficha. Cómo dejarla al día, paso a paso, en SEO para restaurantes.
2. Una web que deje reservar
No hace falta que sea grande. Hace falta que cargue rápido, que la carta esté al día y que el botón de reservar funcione desde el móvil, que es desde donde se reserva. Si tu web es un PDF de 2023 con el precio del vermut tachado, arregla esto antes de gastar un euro en anuncios: el anuncio lleva a la gente a esa misma web.
3. Los anuncios (Google primero, Meta después)
El acelerador. Solo tiene sentido cuando los dos pasos anteriores están hechos, porque el anuncio no vende: manda gente a tu ficha y a tu web. Google va antes que Meta porque ahí está la gente que ya ha decidido salir a comer y busca dónde; en Instagram está la que todavía no lo sabe. Y el dinero tiene que ir a los días que cuesta llenar, no al sábado, que se llena solo.
4. Las redes
Instagram decide muchas reservas, pero rara vez las trae solo: es donde la gente mira «cómo es» antes de ir, con la reserva ya medio decidida. Por eso va después de los anuncios, por mucho que sea lo primero que te pida el cuerpo (y el sobrino). Si quieres que lo lleve alguien, eso es la gestión de redes sociales para restaurantes.
5. El correo y el WhatsApp a tu lista
El canal más barato por mesa que existe, y el que menos restaurantes usan. Un mensaje al mes a quien ya vino, con algo real (la carta nueva, el menú del jueves, que han llegado las setas), llena más que cualquier sorteo. Va al final porque necesita una lista, y la lista se hace con los cuatro pasos anteriores.

Presupuesto mínimo realista por canal
Ahora, los números, que es a lo que has venido. No hay un presupuesto universal: hay lo que pide cada canal, y se suma según cuántos actives.
| Canal | Dinero | Tiempo | Cuándo pasar al siguiente |
|---|---|---|---|
| Ficha de Google | 0 € | Una tarde para dejarla completa y una hora a la semana para fotos, publicaciones y reseñas | Cuando todo lo que dice la ficha es verdad y las reseñas están respondidas |
| Web que reserva | Una vez, y mantenerla | Carta al día cada vez que cambie | Cuando puedes reservar desde el móvil en dos toques sin maldecir |
| Google Ads | Inversión aparte: nuestros clientes invierten desde 220 hasta 10.000 € al mes y la media está entre 350 y 600 €; gestión desde 295 € + IVA al mes | Revisión semanal con el calendario de reservas delante | Cuando cada acción tiene un coste estable y sabes qué días la necesitas |
| Redes | Producción propia (el móvil) o servicio | Una publicación a la semana grabada en servicio real, y contestar mensajes | Cuando hay material propio y alguien que lo mantenga sin que se note el esfuerzo |
| Correo y WhatsApp | Casi nada: la herramienta suele ser gratis al empezar | Un mensaje al mes, corto y con algo que contar | No hay siguiente. Aquí se llega y se queda uno |
Las cifras de inversión son de los restaurantes que gestionamos en BL Gastro (2026) y el coste por acción, de 40 de ellos durante trece semanas del verano de 2026. Son datos propios, no una media del sector.
Un dato para calibrar: en nuestras cuentas de Google Ads, cada acción (alguien que pide cómo llegar, llama o pulsa reservar después de ver el anuncio) costó 0,48 € de mediana. Si alguien te presupuesta una campaña y no sabe decirte cuánto cuesta cada acción de estas, no te está presupuestando marketing: te está presupuestando esperanza.
Qué puede hacer el equipo del local y qué conviene externalizar
Más de lo que crees y menos de lo que te gustaría. Lo que puede hacer el local sin ayuda, con una hora libre a la semana (sí, ya sabemos):
- La ficha de Google entera. Horario, festivos, categoría, fotos del móvil en servicio real, la carta en texto y responder las reseñas.
- Guardar los contactos de quien reserva (con su permiso) y mandarles un mensaje al mes. Ese mensaje lo escribe mejor quien cocina que una agencia.
- Grabar lo que pasa en la sala. El plato saliendo del pase, la plancha sonando. Un móvil y cero guion.
Lo que conviene externalizar, porque pide horas fijas cada semana:
- Los anuncios. Programarlos por días y horas, mover el presupuesto cuando cambia el calendario y leer el informe sin engañarse. El que se deja «en automático» se va al sábado.
- La publicación en redes si no sale sola. El contenido ya lo tienes; lo que se pierde en cuanto llega agosto es el calendario y la constancia.
- La web, si no reserva. Un día de trabajo bien hecho ahorra meses de anuncios que llevan a una página que no convierte.
Si vas a contratar a alguien para esto, antes de firmar lee cómo elegir agencia de marketing para restaurantes: seis preguntas y lo que debería enseñarte cada mes. Y si lo haces en casa, empieza por el plan de marketing para restaurantes, que es una hoja con tus turnos y no un documento de cuarenta páginas.

Herramientas que usamos (sin listas de cuarenta)
Hay artículos con cuarenta herramientas. Nosotros usamos seis, y dos ya las tienes:
- El Perfil de Empresa de Google, para la ficha, las publicaciones y las reseñas. Gratis.
- Google Ads, para los anuncios en el mapa y en la búsqueda, programados por días y horas.
- Google Analytics y Tag Manager, para saber qué hace la gente en la web y de dónde viene.
- Instagram y la plataforma de Meta, para publicar, contestar y, cuando toca, anunciar.
- Una herramienta de programación de publicaciones (nosotros usamos Metricool), para que el calendario de redes exista de verdad.
- WhatsApp y tu sistema de reservas, que ya tienes, para la lista de clientes y el mensaje mensual.
Lo que no usamos: paneles «todo en uno», packs de seguidores y cualquier cosa cuyo informe hable de impresiones y no de gente.
Cómo saber si funciona a los 90 días
Tres meses es el plazo mínimo para juzgar nada en un restaurante: un mes tiene festivos, otro lluvia y el tercero el puente. Así lo miramos nosotros:
- Día 30: la ficha dice la verdad, todas las reseñas tienen respuesta y la web deja reservar desde el móvil. Sin esto no hay día 60 que valga.
- Día 60: la campaña tiene un coste por acción estable (en nuestras cuentas, alrededor de medio euro) y el presupuesto se va a los días que has elegido, no al fin de semana. Ojo: solo una de cada siete «conversiones» del panel de Google es una persona; cuenta acciones.
- Día 90: compara las reservas del mes con las del mismo mes del año pasado, no con el mes anterior. Y léelo con una semana de retraso: las peticiones de cómo llegar pueden crecer todavía un 25 % cinco días después.
Si a los 90 días hay más reservas en los turnos que elegiste y sabes cuánto ha costado cada una, funciona. Si lo único que ha subido son los seguidores, no. Las cinco estrategias que hay detrás de este orden, con un caso real, están en estrategias de marketing para restaurantes.
Preguntas frecuentes
Antes de encender nada
¿Cuánto cuesta el marketing digital de un restaurante al mes?
Depende de los canales que actives. La ficha de Google y la lista de clientes cuestan tiempo, no dinero. Los anuncios piden inversión aparte (nuestros clientes, entre 350 y 600 € al mes de media) y, si los gestiona alguien, una cuota: en BL Gastro, desde 295 € + IVA al mes.
¿Puedo empezar solo con Instagram?
Puedes, pero es empezar la casa por el tejado: Instagram decide reservas, pero rara vez las trae solo. Si solo vas a hacer una cosa, que sea la ficha de Google: es gratis y ahí está la gente que ya ha decidido salir a comer.
¿Google Ads o Meta Ads?
Google primero: ahí la gente busca dónde comer hoy. Meta después, para que te conozcan quienes todavía no lo han decidido y para grupos y celebraciones. Los dos, solo cuando la ficha y la web ya están bien.
¿Cómo sé si una agencia lo está haciendo bien?
Si cada mes te dice cuánta gente pidió cómo llegar, llamó o reservó y cuánto costó cada una, va bien. Si te habla de impresiones y seguidores, pide otro informe; y si no te lo puede dar, otra agencia.