En resumen: El email marketing para restaurantes es un correo al mes a la gente que ya ha venido, con un plato, una fecha y un botón de reservar. Es el canal más barato por mesa que existe y el que menos restaurantes usan, porque la lista no se hace sola: se hace en el formulario de reserva, con una casilla que la gente marque de verdad. En un restaurante que llevamos, al exportar los contactos del sistema de reservas, solo alrededor del 5 % había aceptado recibir comunicaciones; el resto no se podía usar para nada. Aquí va cuándo tiene sentido una newsletter, cómo conseguir correos sin molestar, qué enviar, qué cuesta, qué medir, y cuándo es mejor WhatsApp.
Hay dos tipos de correo de restaurante. El que llega el día 1 con «¡Novedades de noviembre!», un logo enorme, tres fotos de banco de imágenes y ningún motivo para abrirlo, y el que dice «el martes hay arroz de calamar, quedan doce mesas» con un botón debajo. El primero se borra sin leer; el segundo llena un martes. La diferencia no es la herramienta ni el diseño: es tener algo que decir y una lista de gente a la que de verdad le interesa. Lo primero lo resuelve la carta; lo segundo es lo que casi nadie hace bien.
Cuándo tiene sentido una newsletter en un restaurante (y cuándo no)
El email marketing para restaurantes tiene sentido cuando ya tienes clientes que vuelven y algo que cambia: carta de temporada, plato del día, eventos, celebraciones. Es decir, en casi cualquier restaurante de barrio, en los de grupo y en los que llenan celebraciones de empresa. Es el último canal del orden que proponemos en la guía de marketing para restaurantes, y lo es por una razón: necesita una lista, y la lista se construye con todo lo anterior (la ficha de Google, la web que reserva, los anuncios).
No tiene sentido cuando el local vive del turista que no va a volver, cuando no hay nadie que lo escriba (una newsletter que sale cuando se puede es peor que ninguna) o cuando lo que se quiere es captar gente nueva: para eso están la ficha y los anuncios. El correo no trae clientes; trae de vuelta a los que ya lo fueron. Fidelizar clientes en un restaurante es esto, y no un programa de puntos.
Cómo conseguir correos sin molestar: reserva, wifi, evento
La lista no se compra (es ilegal y, además, inútil: nadie reserva en un restaurante porque le escriba un desconocido) y no se hace pidiendo el correo en la mesa, que incomoda a todo el mundo. Se hace donde la gente ya te está dando sus datos:
- El formulario de reserva. Es el 90 % de la lista. Quien reserva ya ha escrito su nombre, su correo y su teléfono; solo falta una casilla, no marcada por defecto, que diga algo concreto: «quiero que me aviséis de la carta nueva y los platos de temporada, un correo al mes». Las casillas genéricas («acepto comunicaciones comerciales») las marca muy poca gente: en un restaurante que llevamos, al exportar los contactos del sistema de reservas, solo alrededor del 5 % había aceptado. Lo que dice la casilla importa tanto como que exista.
- El wifi del local. Si el acceso pide un correo, que pida también el permiso, con la misma frase concreta. Es una lista menos fiel que la de reservas (incluye a quien vino una vez de paso), pero es gratis.
- Los eventos y las celebraciones. Quien organiza una cena de empresa o una comida de treinta te deja su contacto y volverá a necesitarte el año que viene. Es el contacto más valioso de la lista: apúntalo.
Y el requisito que se olvida: el motor de reservas tiene que dejar exportar los contactos con su consentimiento. Si el botón de reservar de tu web manda a una plataforma que se queda los datos, la lista es de la plataforma. Lo que tiene que tener la web para que eso no pase está en web para restaurantes; por qué conviene que la reserva sea tuya y no de una app, en estrategias de marketing para restaurantes.

Qué enviar: 1 correo al mes con plato, fecha y botón de reserva
Uno al mes. No «cuando haya algo», porque entonces no sale nunca, ni cada semana, porque entonces se borra sin abrir. Un correo al mes, el mismo día del mes, con tres cosas y ninguna más:
| Parte | Qué lleva | Qué no lleva |
|---|---|---|
| Asunto | El plato o la fecha, con nombre: «Arroz de calamar los martes», «Han llegado las setas» | «Novedades de noviembre», «¡No te lo pierdas!», emojis en fila |
| Cuerpo | Una foto propia del plato o de la sala, tres líneas escritas por quien cocina, y el día o los días en que pasa | El logo gigante, el banco de imágenes, la historia de la familia, cinco secciones |
| Botón | Uno: «Reservar», que abra el motor de reservas directamente, sin pasar por la home | Tres botones, «síguenos en Instagram», enlaces a la web «para saber más» |
| Pie | Dirección, horario y el enlace para darse de baja, visible | Nada que esconda la baja: quien no quiere el correo, mejor fuera de la lista |
El contenido sale del mismo sitio que el de Instagram y el de la ficha de Google: el producto, la temporada, el equipo y el barrio. La foto del plato que grabaste para el reel es la foto del correo; cómo se organiza eso para no producir tres veces lo mismo está en estrategia de contenidos en gastronomía. Y el que lo escribe es quien cocina o quien lleva la sala, no una agencia: tres líneas con voz propia venden más que diez párrafos correctos.
Herramientas sencillas y coste
No hace falta un CRM. Hace falta una herramienta que guarde la lista con su consentimiento, envíe un correo al mes con un botón y te diga quién ha hecho clic. Mailchimp, Brevo o MailerLite lo hacen, tienen plan gratuito para las primeras centenas de contactos y una plantilla en blanco que es la única que deberías usar. Lo que cuesta de verdad no es la herramienta: es la hora al mes de escribirlo y los diez minutos de exportar los contactos nuevos del motor de reservas.
Tres cosas que hay que mirar antes de elegir: que importe la lista desde tu sistema de reservas sin pelearse (Restoo, TheFork, CoverManager exportan a hoja de cálculo), que el enlace de baja funcione solo, y que mida los clics en el botón de reservar, no solo las aperturas. Si tienes la lista en una hoja de cálculo y menos de cien contactos, todavía no necesitas ni eso: necesitas que la lista crezca.

Medir: reservas desde el correo, no aperturas
Las aperturas no sirven: el correo se cuenta como abierto cuando el programa de correo carga la imagen, lo haya leído alguien o no. Lo que se mide es otra cosa:
- Clics en el botón de reservar. Es el dato de la herramienta que importa. Si el botón lleva al motor de reservas con un parámetro que identifique el correo, también sabrás cuántas de esas personas acabaron reservando.
- Reservas del martes. Si el correo del día 1 habla del arroz de los martes, mira los martes de ese mes contra los del mes anterior. Es la medida más tosca y la más honesta.
- Bajas. Pocas es normal; muchas de golpe es que el correo no era lo que la casilla prometía.
Y una advertencia sobre la lista como herramienta de anuncios, que es lo primero que proponen las agencias: Google necesita alrededor de mil contactos activos para que una lista sirva para mostrarles anuncios, y el 5 % de consentimiento de un sistema de reservas no llega ni de lejos. Si alguien te vende «remarketing a tus clientes» con doscientos correos, te vende humo; cómo se anuncia un restaurante de verdad, y por qué el dinero va a los días flojos, está en Google Ads para restaurantes y en cuánto cuesta Google Ads para un restaurante.
WhatsApp como alternativa para locales pequeños
Para un local con una sala y una lista de cien personas, WhatsApp funciona mejor que el correo: se lee, se contesta y se reserva en el mismo sitio. Las reglas son las mismas y una más: permiso explícito, un mensaje al mes, el plato y la fecha, y nunca un grupo. Las listas de difusión de WhatsApp Business envían el mismo mensaje a cada contacto por separado, pero solo llegan a quien tiene tu número guardado, así que el primer mensaje es «guárdanos, te avisamos del arroz de los martes». El whatsapp marketing para restaurantes bien hecho se parece mucho a lo que ya hace el dueño de un bar con sus habituales, solo que apuntado.
Cuando la lista pasa de unos cientos, el correo escala mejor: se programa, se mide y no depende de un teléfono. Muchos restaurantes acaban con los dos: WhatsApp para las celebraciones y los grupos, que preguntan por ahí, y el correo mensual para el resto.
El dato del consentimiento (alrededor del 5 % de los contactos exportados de un sistema de reservas) es de un restaurante que gestionamos en BL Gastro en 2026; el umbral de mil contactos para listas de anuncios es el que exige Google. Son datos propios y condiciones de la plataforma, no una media del sector.
Preguntas frecuentes
Antes de enviar nada
¿Cada cuánto debe enviar una newsletter un restaurante?
Una vez al mes, el mismo día, con un plato o una fecha y un botón de reservar. Cada semana se borra sin abrir; «cuando haya algo» no sale nunca.
¿Cómo consigo los correos de mis clientes?
En el formulario de reserva, con una casilla no marcada por defecto que diga qué vas a enviar y cada cuánto. Las casillas genéricas las marca muy poca gente: en un restaurante que llevamos, alrededor del 5 % de los contactos exportados del sistema de reservas había aceptado.
¿Puedo usar la lista de clientes para anuncios en Google o Instagram?
Solo si es grande: Google necesita alrededor de mil contactos activos para que una lista sirva, y las listas de un restaurante con el consentimiento bien pedido rara vez llegan. Antes de eso, la lista sirve para el correo mensual, no para anunciarse.
¿Newsletter o WhatsApp?
Con una lista de cien personas y una sala, WhatsApp: se lee y se reserva en el mismo sitio. A partir de unos cientos de contactos, el correo escala mejor. Muchos locales usan los dos: WhatsApp para grupos y celebraciones, correo mensual para el resto.