El fin de semana se llena solo. Es el momento donde la mayoría de restaurantes concentra el presupuesto de publicidad, porque es donde se ven más reservas y más mesas llenas. El problema es que ese presupuesto ahí vale poco: la gente ya iba antes de ver ningún anuncio.
El presupuesto no es el problema
Lo que suele faltar es gente entre semana, sobre todo lunes y martes. Y aquí sí que un anuncio puede cambiar el resultado, porque no compites con la inercia del fin de semana: compites con alguien que todavía no ha decidido dónde cenar.
Mover el presupuesto no significa gastar más. Significa preguntarse, antes de configurar ninguna campaña, qué días y qué turnos necesitan gente de verdad. A menudo la respuesta la tiene el propio calendario de reservas del local, no ninguna herramienta de publicidad.
La publicidad no arregla un local vacío. Arregla un día concreto vacío.
Una vez se reparte el presupuesto por los días correctos, el siguiente paso es revisarlo cada semana, no cada trimestre. El martes que cuesta llenar en abril no es el mismo que cuesta llenar en septiembre, y la campaña debe moverse con el calendario real del local, no con un plan hecho a principios de año.
Es un trabajo de seguimiento constante, no de un solo ajuste. Pero es la única manera de saber si lo que gastas entre semana vale la pena, o si simplemente estás pagando por gente que habría venido igual.
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