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Anuncios para restaurantes: 12 ejemplos que funcionan (y por qué)

En resumen: Un anuncio de restaurante funciona cuando dice una sola cosa (un plato, un momento o un precio, nunca los tres) a alguien que está a dos calles con hambre, y le pide una acción concreta: reservar, llamar o venir. En Google, el texto que mejor convierte lleva barrio y hora; en Instagram, un vídeo del plato saliendo del pase grabado en servicio real; en la acera, una pizarra con una sola frase. En 40 restaurantes que gestionamos, el 87 % de las acciones que salen de un anuncio son peticiones de cómo llegar, y cada acción costó 0,48 € de mediana en el verano de 2026. Aquí van 12 ejemplos de anuncios para restaurantes que funcionan, por qué funcionan, y lo que Google no te deja poner aunque sea verdad.

Hay dos tipos de anuncios de restaurante. El que hace la agencia para que quede bonito en su portfolio, con el logo girando y una frase tipo «donde cada plato cuenta una historia», y el que hace que un martes a las nueve y cuarto entren cuatro personas que no te conocían. El segundo suele ser bastante más feo. Vamos con doce de esos, agrupados por dónde se ven, y con el copy escrito como lo escribiríamos nosotros.

Qué hace que un anuncio de restaurante funcione: plato, precio o momento, nunca los tres a la vez

Un anuncio de restaurante tiene medio segundo y una sola oportunidad. Si intenta decir que tienes buena carta, buen precio, terraza, parking y aire acondicionado, no dice nada. Los que funcionan eligen una de estas tres cosas:

Y a eso se le añade lo que casi nadie pone y más importa: dónde estás y cuándo abres, porque la gente que busca restaurante busca uno cerca y abierto ahora. El resto de canales y su orden está en la guía de marketing para restaurantes; aquí vamos directos a los ejemplos.

Ejemplos en Google (Search y Maps): texto que menciona barrio y hora

En Google el anuncio es texto, y compite con otros tres textos. Gana el que más se parece a lo que la persona ha escrito y le dice que está cerca y abierto.

1. Barrio y hora en el titular

«Cenar en Poblenou · Cocina abierta hasta las 23 h». No vende nada: informa. Y es justo lo que alguien que ha escrito «restaurante poblenou» a las 21:40 quiere saber. En nuestras cuentas, un tercio de las acciones ocurre entre las cuatro y las ocho de la tarde, cuando la gente aún no ha decidido; decirle que llega a tiempo es la mitad del trabajo.

2. El plato con nombre

«Arroz de calamar y butifarra · Reserva mesa». Un plato concreto filtra: quien no quiere arroz no hace clic, y no pagas por él. Quien sí lo quiere, ya está medio sentado. Funciona mejor que «cocina catalana de mercado», que lo dicen cuatrocientos restaurantes más.

3. El momento que cuesta llenar

«Cena de martes sin esperar · Reserva en 2 toques». Este anuncio no sale el sábado: va programado por días y horas a los turnos que te faltan. El sábado se llena solo y el anuncio solo pagaría por mesas que ya tenías; lo contamos en publicidad para restaurantes: por qué los martes se pueden llenar igual que los sábados.

4. Para el turista: el sitio y el año, no la historia familiar

«Since 1931 · Barcelona». En un bar histórico que llevamos, los titulares en inglés con el año de fundación y la ciudad fueron los mejores del grupo; la historia de la familia, que en castellano era la que más funcionaba, en inglés quedó la peor. El turista no tiene contexto para valorar tu abuelo; compra el icono. Mismo bar, dos anuncios.

5. El anuncio de Maps es tu ficha

En el mapa, el anuncio no tiene texto propio: enseña tu ficha de Google, con tus fotos, tu horario y tus reseñas. Si la ficha miente o tiene fotos de banco de imágenes, estás pagando por enseñar un local que no es el tuyo. El 87 % de las acciones de nuestras campañas son «cómo llegar», y salen de ahí. Por eso la ficha va antes que cualquier anuncio: el servicio completo está en Google Ads para restaurantes.

Un cocinero sostiene un taco recién montado

Ejemplos en Instagram y Meta: vídeo de plato en servicio real

En Instagram nadie busca restaurante: lo encuentra. El anuncio tiene que parecer una publicación del local, no un anuncio, y lo que mejor funciona es lo que ya pasa en la sala.

6. El plato saliendo del pase

Diez segundos, sin música de catálogo, con el sonido de la cocina. El plato se termina, sale, lo recogen. Texto encima: el nombre del plato y el barrio. Nada más. El reel que trae reservas casi nunca es el más caro; suele ser el más tonto.

7. Las manos que lo hacen

Quien cocina, montando el plato, sin guion y sin mirar a cámara. Veinte segundos. Es el anuncio que más se guarda y el que más se manda a «¿vamos?». Grabado en servicio real, no en una sesión con actores: se nota desde la luna, y además cuesta la mitad.

8. La sala un jueves a las dos y media

Llena, con ruido, con gente que no mira a cámara. Es la prueba social que Google no te deja escribir y que Instagram te deja enseñar. Funciona para el turno que enseñas: si quieres llenar cenas, graba una cena.

9. Grupos y celebraciones, a dos kilómetros

Un anuncio de Meta segmentado por radio alrededor del local, con la mesa larga montada y una frase: «Mesa para 12 un viernes. Sin menú cerrado». Las celebraciones se deciden en un grupo de WhatsApp, y en ese grupo alguien ha visto tu anuncio esa semana. Qué publicar sin anunciar tendrá artículo propio: Instagram para restaurantes.

Ejemplos de cartelería y local: lo que se ve desde la acera

El anuncio más visto de tu restaurante lo ve gente que ya está delante. Y casi siempre dice demasiado.

10. La pizarra con una sola cosa

«Hoy, arroz de calamar. Hasta las 16 h». Una frase, letra grande, y que se pueda leer desde la otra acera. La pizarra con nueve platos y tres precios no la lee nadie: es una carta de pie.

11. El escaparate que dice la hora

«Cocina abierta hasta las 23:30» en la puerta, en letra que se lea de noche. Es la pregunta que se hace todo el que pasa a las 22:50 con hambre, y la que casi ningún local contesta desde fuera. Cuesta un vinilo.

Pared de mosaico con el rótulo de una charcutería italiana

Ejemplos para días flojos: la oferta que no devalúa

12. El plato que solo hay el martes

«Los martes, cocido. Solo los martes». Un plato que no está en la carta el resto de la semana da un motivo para venir ese día sin tocar el precio de nada. El «2x1» o el «20 % entre semana» llena una vez y enseña a tu cliente a esperar el descuento; el plato del martes enseña a venir el martes. Y si tienes la lista de quien ya vino, ese mensaje llega por WhatsApp sin pagar un anuncio: cómo hacerlo está en email marketing para restaurantes.

Lo que no puedes poner en un anuncio de restaurante en Google (aunque sea verdad)

Esto lo hemos aprendido rechazo a rechazo. Google revisa el texto de cada anuncio al instante y tumba el lote entero si uno de los textos no pasa, sin decirte cuál. Los cuatro tropiezos de siempre:

Lo que Google rechaza o limita en anuncios de restaurantes, y qué poner en su lugar
Lo que pones Qué pasa Qué poner en su lugar
Nota y reseñas («4,8★ con 2.800 reseñas») Rechazado: valoraciones sin fuente verificada, y el símbolo de la estrella ya viola la política de puntuación Nada: las reseñas de tu ficha ya se ven en el anuncio de Maps. Usa horario, zona o plato
Superlativos («el mejor arroz», «número 1», «único») Rechazado: afirmación superlativa sin fuente «Especialistas en arroz», «arroz de calamar los martes», «cocina abierta hasta las 23 h»
Alcohol en el titular («Cócteles y vinos») Limitado: el anuncio se sirve menos y en menos sitios, y en PMax arrastra al grupo entero El plato o el ambiente en el titular («picante de verdad», «terraza»); la bebida, si acaso, en la descripción
Signos y mayúsculas («¡¡OFERTA!!», «RESERVA YA») Rechazado o limitado por puntuación y uso de mayúsculas Una exclamación al final de un titular sí pasa: «Celebra tu cumpleaños aquí!»

Fuente: rechazos y limitaciones registrados en las cuentas de Google Ads que gestionamos en 2026; las cifras de acciones y coste, de 40 restaurantes durante trece semanas del verano de 2026. Son datos propios.

Plantilla: cómo pedir un anuncio a tu equipo o a tu agencia

Si pides «un anuncio para el restaurante» te darán el del logo girando. Pide esto, en seis líneas, y te darán uno que llena:

Si el anuncio que te entregan no contesta a las seis, no está terminado. Y si quien lo hace no sabe decirte cuánto va a costar cada acción, tampoco.

Preguntas frecuentes

Antes de encargar el anuncio

¿Cuánto cuesta un anuncio para un restaurante?

En Google se paga por clic, y lo que importa es el coste por acción: en los 40 restaurantes que gestionamos, 0,48 € de mediana por cada persona que pidió cómo llegar, llamó o pulsó reservar. La inversión mensual de nuestros clientes está entre 350 y 600 € de media, aparte de la gestión.

¿Pongo el plato o el precio en el anuncio?

Una de las dos cosas, no las dos. El plato con nombre filtra a quien lo quiere; el precio solo si es parte de la propuesta (un menú, un horario), nunca como descuento sobre el precio normal.

¿Puedo poner mis reseñas y mi nota en el anuncio?

En el texto de un anuncio de Google, no: lo rechaza por valoraciones sin fuente verificada, y el símbolo de estrella ya incumple la política. Las reseñas de tu ficha se ven solas en el anuncio de Maps, que es donde pesan.

¿Un anuncio de Instagram llena un martes?

Rara vez solo. Instagram decide reservas entre dos opciones y llena grupos y celebraciones; el martes se llena con el anuncio de Google programado a ese día y con el mensaje a quien ya vino.

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