SEO local · 13 min de lectura

Ficha de Google para restaurantes: la lista de comprobación completa

En resumen: La ficha de Google de un restaurante es el sitio donde más gente decide si va o no va, y el que más locales tienen a medias. En 40 restaurantes que llevamos, el 87 % de las acciones que salen de un anuncio son peticiones de cómo llegar, y van a parar a la ficha, no a la web. Esta es la lista completa, en el orden en que la revisamos cuando entra un cliente nuevo: nombre y categoría, horario con festivos, carta en texto, fotos propias y recientes, botón de reservar, publicaciones y preguntas, reseñas respondidas, y qué mirar en el informe. Cada punto tarda menos de una hora y ninguno cuesta dinero.

La ficha de Google (antes Google My Business, ahora Perfil de Empresa) es el escaparate que más gente ve y el que menos gente cuida, porque no se parece a nada: no es una web, no es una red social y no la ha hecho nadie. Suele existir porque Google la creó sola, con un horario que alguien puso en 2019 y una foto de la fachada hecha desde un coche. Y sin embargo, cuando alguien busca «dónde cenar» a las ocho de la tarde, es lo único que ve: un mapa con tres fichas. Si la tuya está a medias, todo lo demás (los anuncios, Instagram, la web) trabaja para un escaparate roto.

Categoría principal y secundarias: «restaurante italiano», no «restaurante»

Lo primero que mira Google para decidir si te enseña a alguien es la categoría. «Restaurante» a secas compite con todos los del barrio; «restaurante italiano», «pizzería» o «bar de tapas» te pone en la lista corta de quien busca eso. La categoría principal es la que más se te pide; las secundarias (hasta nueve), las otras cosas que eres de verdad: «bar de vinos», «restaurante para grupos», «restaurante con terraza». Lo que no eres, no: una ficha con «cafetería» porque un día diste desayunos sale en búsquedas que no te traen a nadie.

Y el nombre: el de la puerta, sin más. Pegarle al nombre un descriptor («Nombre del local | Auténtica cocina siciliana») es tentador y no funciona: en un restaurante que llevamos, Google lo recortó por su cuenta y dejó solo la marca, y mientras tanto la ficha estuvo en revisión. Lo que debe decir tu nombre y lo que no, es cosa de marca y tendrá artículo propio: branding para restaurantes.

Horario, también festivos y el de verano

El error más frecuente y el que más reseñas de una estrella produce: la ficha dice que abres y estás cerrado. Hay tres horarios que mantener, no uno:

Y el horario tiene que ser el mismo en la ficha, en la web y en Instagram, con el mismo formato. Google compara, y cuando no coincide, desconfía de los tres. Un detalle que explica por qué importa tanto: la gente no reserva mientras come. En un restaurante que llevamos, la mejor hora del día en clics de reserva son las seis de la tarde, y el local abre a las siete y media. La ficha trabaja cuando estás cerrado.

Sala de un restaurante preparada antes del servicio

Carta en texto dentro de la ficha, no solo PDF

La ficha admite la carta estructurada: secciones, platos, precios, descripción y foto por plato, en más de un idioma. Es la que Google enseña cuando alguien busca «arroz de calamar» o «dónde comer sin gluten», y la que lee en voz alta el asistente del móvil. El PDF que subiste a «fotos del menú» no sirve para eso: es una imagen, y Google no busca dentro.

Cuesta una tarde la primera vez y diez minutos cada cambio de carta. En un local que llevamos, la carta de la ficha tiene 68 platos en 12 secciones, en dos idiomas, con precios; cuando sube el aceite se cambia un número y ya está. Lo que no hay que hacer: dejar la carta de 2023 porque «nadie la mira». La mira Google, y la enseña con los precios viejos a quien después se queja en la reseña.

Fotos propias y recientes: cuántas y de qué

La ficha tiene las fotos que sube el dueño y las que suben los clientes, y Google enseña primero las que más clics tienen, no las tuyas. Así que la única manera de que la portada de tu ficha sea la que quieres es tener fotos propias mejores que las de los clientes, y recientes. Lo que hace falta, en este orden:

Todo esto sale de la misma sesión que alimenta Instagram y la web: fotografía gastronómica hecha una vez en servicio real y usada en todas partes. Las fotos de banco de imágenes en una ficha se notan desde la luna, y además Google las reconoce.

Botón de reservar que funciona desde el móvil

La ficha puede llevar un botón de «Reservar» que abra tu motor de reservas (TheFork, Restoo, CoverManager o el tuyo), y, si el motor está integrado con Google, la reserva se hace sin salir del mapa. Esa integración es la que da las reservas que Google llama «hechas desde el perfil», y son reservas de verdad: en un restaurante que llevamos las cruzamos con su sistema y coinciden. Si el botón no está, la gente llama (si estás abierto) o se va a la ficha de al lado.

Lo que hay que comprobar, desde un móvil y no desde el ordenador: que el botón abre el motor y no la home de la web, que pide fecha, hora y personas en una pantalla, y que confirma al instante. Si lleva a un formulario de «solicitud de reserva» que alguien contesta mañana, no tienes reservas en línea. Lo que tiene que tener la web para que ese camino sea corto está en web para restaurantes.

Terraza de un restaurante con una mesa montada y sin clientes

Publicaciones semanales y preguntas y respuestas

Las publicaciones de la ficha son el apartado que casi todo el mundo ignora, y Google las enseña debajo del horario a quien ya está mirando tu ficha: el plato de la semana, la carta nueva, el horario de fiestas, el evento. Una a la semana, con foto propia y dos líneas; la misma foto que fue al reel. El problema no es escribirla, es la constancia: en un cliente nuestro, la cadencia se rompió dos veces, con cuatro meses en blanco, a pesar de tener los calendarios preparados. Lo único que aguanta es programarlas; de dónde sale lo que se publica cada semana está en estrategia de contenidos en gastronomía.

Y las preguntas y respuestas: cualquiera puede preguntar en tu ficha («¿tenéis opción sin gluten?», «¿se puede ir con perro?», «¿hay parking?») y cualquiera puede contestar, incluido un desconocido que no tiene ni idea. Si no contestas tú, contesta el desconocido. La solución es adelantarse: escribe tú las diez preguntas que te hacen por teléfono y contéstalas desde la cuenta del local. Google las enseña, y dejan de llamarte para preguntar lo mismo.

Reseñas: ritmo de respuesta y qué decir

Todas respondidas, también la del señor que puso una estrella porque llovía. No por cortesía, sino porque quien mira tu ficha lee las respuestas para saber cómo tratas a la gente, y porque Google lo incluye entre sus consejos para posicionar mejor en el mapa. Cómo hacerlo, con ejemplos, está en cómo responder reseñas de Google de un restaurante; las reglas cortas:

Y pedirlas, con naturalidad: el enlace corto de reseña de la ficha en el ticket, en el correo mensual o en el QR de la mesa. Nunca comprarlas ni filtrarlas con una app que solo deja pasar las buenas: Google lo detecta y la ficha lo paga.

Qué mirar en el informe: cómo llegar, llamadas, clics a la web

La ficha tiene un informe propio (en el perfil, apartado «Rendimiento») y es el que más dice de tu negocio en Google, más que Analytics. Lo que importa, por orden:

El informe de la ficha de Google: qué mirar y qué significa
Dato Qué es Cómo leerlo
Cómo llegar Gente que pidió la ruta hasta tu puerta El dato más cercano a una visita que existe. Compáralo con el mismo mes del año pasado, no con el anterior, y con una semana de retraso: Google lo sigue sumando varios días
Llamadas Gente que pulsó el teléfono desde la ficha Si bajan mientras suben las reservas desde la ficha, es buena señal: la gente reserva donde le cuesta menos
Reservas Reservas hechas desde el perfil, si el motor está integrado Son reservas reales; cruzarlas con el sistema de reservas del local una vez para confirmarlo
Clics a la web y a la carta Gente que quiso ver más Si hay muchos clics a la web y pocas reservas, el problema es la web, no la ficha
Búsquedas con las que te encontraron Qué escribió la gente antes de ver tu ficha Si te encuentran por tu nombre, tienes marca; si por «restaurante italiano Gràcia», tienes categoría. Lo ideal es las dos

Lo que no hay que mirar: las impresiones (cuántas veces apareciste). Suben y bajan con lo que hace Google, no con lo que haces tú. Cómo se trabaja la ficha para subir en el mapa, más allá de tenerla completa, está en SEO para restaurantes, y el conjunto de canales en el que la ficha va primero, en la guía de marketing para restaurantes. Cuando la ficha está impecable, es cuando tiene sentido pagar para que salga más: ese es el momento de Google Ads para restaurantes, no antes.

El 87 % de cómo llegar es de 40 restaurantes que gestionamos en BL Gastro durante trece semanas del verano de 2026; el nombre recortado por Google, la carta de 68 platos, la hora de las reservas y la cadencia rota son casos de clientes concretos de 2026. Son datos propios, no una media del sector.

Preguntas frecuentes

Antes de tocar la ficha

¿Qué es la ficha de Google de un restaurante?

El perfil que aparece en Google Maps y en el buscador cuando alguien busca el local o «dónde comer» cerca: nombre, categoría, horario, carta, fotos, reseñas y botón de reservar. Antes se llamaba Google My Business; ahora, Perfil de Empresa. Es gratis y la gestiona el dueño del local.

¿Puedo poner en el nombre de la ficha el tipo de cocina o el barrio?

No: el nombre tiene que ser el de la puerta. En un restaurante que llevamos, Google recortó por su cuenta el descriptor que se había añadido y dejó la ficha en revisión mientras tanto. El tipo de cocina va en la categoría; el barrio, en la dirección.

¿Cuántas fotos debe tener la ficha de un restaurante?

Más que cantidad, orden: fachada de día y de noche, la sala en servicio, cinco o seis platos de los que más se piden, el equipo, y una foto nueva cada semana. Propias, recientes y con la luz del local; nada de banco de imágenes.

¿Qué dato del informe de la ficha importa más?

Las peticiones de cómo llegar: es lo más parecido a una visita que mide Google. En nuestras cuentas son el 87 % de las acciones que salen de un anuncio. Se comparan con el mismo mes del año anterior y con una semana de retraso, porque Google las sigue sumando varios días.

Sigue leyendo
SEO local

Web para restaurantes: lo que tiene que tener para que reserven

SEO local

Cómo responder a las reseñas de Google de un restaurante (también las malas)